Así funciona el proceso en MISR.
Empezar terapia no requiere tenerlo todo claro. Aquí te explicamos cómo trabajamos: sin prisa diagnóstica, con escucha real y un plan construido contigo.
Un proceso claro, sin atajos.
Escucha activa sin conclusiones precipitadas
Evaluación del contexto y del motivo de consulta
Un plan construido contigo, no para ti
Seguimiento continuo a lo largo del proceso
La primera sesión está dedicada a entender lo que traes. No cerramos juicios ni etiquetas antes de tiempo.
Diseñamos juntos el recorrido terapéutico: objetivos, ritmo y enfoque acordados con el consultante.
Exploramos tu historia, tus vínculos y lo que está en juego. Una lectura clínica atenta, no un cuestionario.
Revisamos avances, ajustamos el enfoque y acompañamos los cambios reales en el tiempo.
Tu historia merece atención real, no un protocolo.
Cada plan terapéutico en MISR es individual porque cada proceso de cambio lo es. No aplicamos rutas prediseñadas: construimos el recorrido desde lo que tú traes.
El vínculo terapéutico es parte del método. Acompañar de verdad significa estar presentes en las distintas fases del proceso, no solo al inicio.
Empieza tu proceso con acompañamiento profesional.
No necesitas tener claras todas las preguntas antes de llegar. La primera sesión es el punto de partida.
